Christa Pike, de 50 años, permanecía inconsciente y conectada a un respirador después de que Tennessee intentara ejecutarla mediante inyección letal el miércoles 30 de septiembre. El estado de salud fue dado a conocer el viernes por sus abogados en un escrito judicial; las autoridades penitenciarias no habían emitido un diagnóstico público
La defensa sostiene que los catéteres intravenosos pudieron quedar mal colocados y que el pentobarbital se filtró hacia los tejidos en vez de ingresar adecuadamente al torrente sanguíneo. Según los abogados, el equipo de ejecución administró una segunda dosis y Pike sufrió quemaduras y ampollas en los brazos. La causa del fallo todavía no está determinada.
El Departamento de Correcciones de Tennessee afirma que siguió todos los pasos del protocolo autorizado. Tras suspenderse la ejecución, Pike fue trasladada a un hospital. El gobernador Bill Lee ordenó una investigación independiente y suspendió las ejecuciones previstas mientras se esclarece lo ocurrido.
Pike fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido en Knoxville en 1995. Sus abogados han pedido al gobernador que conmute la sentencia. Hasta ahora, no se ha anunciado una nueva fecha de ejecución.
El caso vuelve a centrar la atención en los riesgos de la inyección letal. Una revisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos, publicada en 2025 sobre el protocolo federal, señaló que existe incertidumbre significativa acerca de si el pentobarbital usado como único fármaco puede causar dolor y sufrimiento innecesarios. Esa revisión no determina, por sí misma, qué falló en el procedimiento aplicado a Pike.





