Para Marcelo Ebrard, Secretario de Economía (SE), los potenciales efectos del triunfo demócrata sobre la relación comercial entre México y Estados Unidos tendrán que tomarse con cautela, y en todo caso serían acotados a las revisiones del T-MEC.
Consultado, tras su participación en InnovaFest Mérida, el titular de Economía consideró que todavía es «pronto» para determinar el alcance que tendrán los demócratas en la Cámara de Representantes y en el Senado, pero al menos en los que corresponde a la aplicación de aranceles a México, no habría cambios.
«Las facultades sobre aranceles corresponden o las tiene en buena medida el Presidente, o sea, eso no cambia. Sobre el tratado (T-MEC) es diferente si hacemos cambios al tratado. Hoy en día puede ser que por la revisión hagamos alguna adición, pero ciertamente hasta el día de hoy ese no ha sido el caso.
«La mayor parte de la relación arancelaria no cambia mucho. El tratado puede ser que sí cambie, pero eso es muy pronto para decirlo», expresó el funcionario.
Cabe recordar que los aranceles de entre 25 y 50 por ciento, aplicados a los sectores del acero, aluminio, cobre y automotriz, derivan de la Sección 232, bajo el argumento de seguridad nacional, los cuales son ordenados por el Poder Ejecutivo, sin la necesidad de aprobación del Congreso.
Sin embargo, Ebrard recordó que al momento, 80 por ciento de las exportaciones mexicanas libran la aplicación de aranceles, al amparo del T-MEC, al tiempo que se ha insistido con autoridades estadounidenses que el efecto arancelario afecta a toda la región y empresas estadounidenses.
«Me la paso yendo a Estados Unidos cada semana para convencerlos, persuadirlos, y sobre todo porque hay una integración muy fuerte entre los dos países.
«Es muy caro ponerle un arancel a algo porque le vas a pegar una empresa de ellos», expresó el Secretario de Economía.
En julio pasado, el Presidente Donald Trump decidió no renovar de manera automática la participación de Estados Unidos en el T-MEC, por lo que en lugar de alargar su vigencia por 16 años, a 2042, se acotó 10 años a 2036, con revisiones anuales.
En caso de requerir cambios sustanciales sobre el acuerdo con México y Canadá o querer abandonarlo, el Gobierno estadounidense debe someter a consulta del Congreso la medida.





