La polémica en torno a una eventual disculpa de España por la Conquista volvió a escalar, luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, confrontaran posturas sobre el tema.
El debate resurgió después de que el rey Felipe VI reconociera, en una conversación informal con el embajador mexicano en Madrid, que durante la Conquista se cometieron “abusos”. Sheinbaum agradeció el gesto y lo consideró un primer paso, aunque insistió en que aún es necesaria una disculpa oficial por parte del Estado español.
En contraste, Ayuso rechazó esa posibilidad y defendió que no hay motivos para pedir perdón, al señalar que antes de la llegada de los españoles ya existían prácticas violentas en civilizaciones prehispánicas. La mandataria madrileña fue más allá al criticar directamente la postura del gobierno mexicano, cuestionando el énfasis en hechos históricos frente a problemáticas actuales.
La controversia se intensificó tras publicaciones de Ayuso en redes sociales, donde incluso utilizó la grafía “Méjico”, considerada arcaica, lo que fue interpretado como una provocación simbólica. Además, respaldó las posturas del historiador Marcelo Gullo Zunzunegui (referido como Zunzunegui), quien ha sostenido que “no hay nada de lo que pedir disculpas” respecto a la presencia española en América.
El historiador también criticó las conferencias matutinas del gobierno mexicano, al considerar que han contribuido a una narrativa crítica hacia España. Sus declaraciones incluyeron señalamientos polémicos sobre la situación interna del país, algunos de ellos sin evidencia verificable, lo que ha alimentado aún más la discusión pública.
Este nuevo episodio se suma a tensiones previas entre ambas figuras. En febrero, Ayuso comparó al gobierno mexicano con el régimen cubano, lo que fue rechazado por Sheinbaum como una afirmación “totalmente falsa”. Desde entonces, la relación discursiva ha estado marcada por confrontaciones.
El tema del perdón histórico fue impulsado como eje diplomático por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien solicitó formalmente a la corona española una disculpa por los abusos durante la Conquista, sin obtener respuesta. Esa postura ha sido retomada por la actual administración, aunque en un contexto internacional distinto.
Mientras tanto, el reconocimiento de Felipe VI ha sido interpretado por el gobierno mexicano como un avance simbólico, pero insuficiente. La discusión, lejos de cerrarse, sigue vigente y se ha trasladado del terreno diplomático al debate político e ideológico, tanto en México como en España.





