En el marco del Día del Migrante, San Luis Potosí se mantiene como una de las rutas clave hacia el llamado “sueño americano”, pero también como un punto de estancia prolongada para personas migrantes que buscan regularizar su situación en México. Así lo señaló el padre Marco Antonio Luna Aguilar, director de la Casa del Migrante en la capital potosina.
De acuerdo con el sacerdote, actualmente la Casa del Migrante alberga a un número considerable de personas mexicanas, principalmente provenientes del sur y sureste del país, así como de algunas entidades del centro. A ello se suma la presencia de población extranjera, en especial migrantes venezolanos y hondureños, quienes han representado un flujo importante durante este 2025.
Luna Aguilar explicó que muchos de los migrantes repatriados o en tránsito llevan meses viviendo en la Casa, a la espera de que las autoridades migratorias definan su situación legal. En varios casos, dijo, la expectativa ya no es continuar el viaje hacia Estados Unidos, sino poder permanecer en México —e incluso en San Luis Potosí— para iniciar un nuevo proyecto de vida, ya sea de manera individual o junto a sus familias.
El promedio de atención diaria en lo que va de 2025 oscila entre 100 y 120 personas migrantes, tanto nacionales como extranjeras, lo que representa un reto constante en términos de alimentación, abrigo y servicios básicos. Ante este panorama, el sacerdote hizo un llamado a la solidaridad de la sociedad potosina.
“Cualquier apoyo es de gran ayuda”, señaló, al exhortar a la ciudadanía a donar alimentos, cobijas, ropa en buen estado, calzado, mochilas y víveres, insumos que se distribuyen directamente entre quienes se alojan en la Casa del Migrante.
El padre Marco Luna subrayó que, pese a las dificultades, el objetivo de la Casa del Migrante se mantiene firme: brindar acompañamiento humano y digno a personas en situación de movilidad. Reconoció además el respaldo constante de la comunidad potosina, incluyendo empresas, instituciones educativas, escuelas y universidades, que de manera recurrente colaboran con donaciones y voluntariado.
Finalmente, destacó que la Casa del Migrante sigue siendo un espacio sostenido por la solidaridad social, y reiteró que el apoyo de la comunidad resulta indispensable para continuar atendiendo a una población migrante que, lejos de disminuir, sigue enfrentando contextos de vulnerabilidad y espera prolongada.





