El Observatorio Indígena Mesoamericano (OIM) expresó su preocupación luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo señalara que el uso de gas no convencional “está a discusión”, lo que —según la organización— podría abrir la puerta al fracking en la Huasteca y en la Cuenca Tampico-Misantla.
Juan Felipe Cisneros Sánchez, integrante del OIM, sostuvo que la postura presidencial ha evolucionado de un rechazo absoluto a la exploración y explotación de hidrocarburos en la región, a una apertura gradual para evaluar estas actividades. Afirmó que esta posibilidad se plantea pese a la oposición histórica de comunidades indígenas tének y náhuatl.
Fracking, bajo análisis técnico
Durante la conferencia matutina del 18 de febrero, Sheinbaum explicó que instruyó a un grupo de expertos y ambientalistas a analizar la viabilidad de tecnologías alternativas al fracking tradicional.
Señaló que, en caso de considerarse, se trataría de sistemas con reciclaje total de agua, uso de fluidos no contaminantes y aplicación en zonas sin población cercana. También afirmó que no existe una decisión tomada y que cualquier planteamiento requeriría evaluación científica rigurosa y aceptación comunitaria.
OIM acusa incongruencias
El OIM recordó que dentro de los “100 puntos” presentados al asumir la Presidencia se incluyó el compromiso de no utilizar fracking para la extracción de hidrocarburos, lo que generó tranquilidad en comunidades de la Huasteca potosina y veracruzana.
La organización señaló que, por definición, el fracking implica la inyección de fluidos a alta presión para fracturar roca, por lo que aun con reciclaje de agua el impacto estructural permanece.
También cuestionó la viabilidad en términos de soberanía energética, al señalar que México depende de tecnología y servicios especializados de empresas extranjeras para estas prácticas.
En materia hídrica, advirtió que el reciclaje requiere inicialmente millones de litros de agua, que provendrían de ríos de la región.
Finalmente, el OIM subrayó que la Cuenca Tampico-Misantla y la Huasteca concentran una alta densidad de comunidades rurales e indígenas, por lo que cualquier proyecto extractivo estaría próximo a fuentes de agua o zonas agrícolas.





