Habitantes de la zona metropolitana de San Luis Potosí, incluidos municipios como Soledad de Graciano Sánchez, percibieron este sábado una alta concentración de partículas contaminantes, visible como una extensa “nata” de color marrón que cubrió buena parte de la mancha urbana.
El fenómeno pudo observarse con mayor claridad desde las zonas altas del sur de la ciudad, al pie de la sierra de San Miguelito, donde se apreciaba cómo la nube de contaminantes se extendía e incluso se intensificaba hacia el oriente, en dirección a Soledad, Villa de Pozos y la Zona Industrial.
La presencia de esta capa contaminante volvió a poner en evidencia uno de los principales pendientes ambientales en la entidad: la medición y mejora de la calidad del aire. A pesar de los efectos visibles, los avances para contar con una red de monitoreo moderna, robusta y eficiente han sido limitados tanto a nivel municipal como estatal.
Durante la temporada invernal, este tipo de episodios se intensifican por la llamada “inversión térmica”, un fenómeno que ocurre cuando el aire cercano a la superficie terrestre se enfría rápidamente y queda atrapado bajo una capa de aire más caliente, lo que impide la dispersión de contaminantes. Bajo estas condiciones, la población queda expuesta a mayores riesgos de enfermedades respiratorias, por lo que especialistas recomiendan reforzar medidas de prevención y cuidado de la salud.
Pese a lo observado, la Red de Monitoreo Estatal adscrita al Sistema Nacional de Información de la Calidad del Aire(SINAICA) reportaba ese mismo día que la calidad del aire en la capital era “Buena” y de bajo riesgo. La evaluación se basa en los datos de apenas cuatro estaciones de monitoreo que operan desde hace años en la ciudad, una cobertura que ha sido cuestionada por especialistas y organizaciones ambientales por resultar insuficiente para reflejar con precisión la realidad atmosférica de la zona metropolitana.





