La nueva titular de la delegación del Instituto Nacional Electoral (INE) en San Luis Potosí, Liliana Díaz de León Zapata, asumirá el cargo en un escenario marcado por la incertidumbre, ante una reforma electoral cuyos alcances aún no pueden ser anticipados ni siquiera por la propia autoridad electoral.
Así lo reconoció el aún vocal ejecutivo del INE en la entidad, Pablo Sergio Aispuro Cárdenas, quien advirtió que el principal reto para las 32 delegaciones del país será adaptarse a los cambios “como se planteen y como vengan”, sin contar aún con claridad sobre el resultado final de la negociación política a nivel nacional.
Aispuro explicó que la iniciativa presidencial se encuentra en discusión entre Morena, Partido Verde Ecologista de México, Partido del Trabajo y el resto de las fuerzas políticas, lo que impide adelantar conclusiones sobre su contenido. No obstante, señaló que se contemplan distintos escenarios, que van desde ajustes en el número y tipo de diputaciones, hasta una reconfiguración del tamaño del instituto, así como posibles cambios en los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs) y en los tribunales.
En este contexto llegará a San Luis Potosí Liliana Díaz de León, quien asumirá formalmente la titularidad de la delegación el próximo 1 de marzo. El actual vocal ejecutivo confirmó que el proceso incluirá una entrega–recepción institucional.
Cuestionado sobre qué recomendación le daría a su sucesora, Aispuro habló de la necesidad de “autocontención”, al subrayar que quien encabeza una delegación electoral ocupa una posición de arbitraje y no de imposición. En ese sentido, enfatizó la importancia de escuchar a todos los actores, actuar con asertividad y construir decisiones respaldadas por la colectividad institucional.
“No somos parte de la contienda, pero somos árbitros que tenemos que ganarnos el respeto y la consideración de los actores”, expresó.
Respecto a si el INE podrá conservar su imparcialidad e independencia frente a una eventual reforma profunda, Aispuro sostuvo que esa esencia prevalecerá, aun cuando el organismo pudiera experimentar cambios estructurales o incluso de nombre. Recordó que, durante más de tres décadas, tanto el IFE como el INE han sido pilares de la transición democrática y han contribuido a la inclusión de sectores históricamente marginados, como pueblos indígenas, personas de la diversidad sexual, personas privadas de la libertad y personas con discapacidad, garantizando su derecho al voto.





