Las noticias sobre medicamentos como Ozempic avanzan con rapidez: nuevos estudios, aprobaciones regulatorias, restricciones de seguros y desabasto mantienen el tema en la conversación pública. Estos fármacos, originalmente diseñados para tratar la diabetes tipo 2, hoy son ampliamente utilizados también para la pérdida de peso.
Ozempic pertenece al grupo de medicamentos llamados agonistas del receptor GLP-1, que imitan una hormona natural del cuerpo encargada de regular el apetito y la producción de insulina. Fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2017 para la diabetes tipo 2, aunque su uso para adelgazar se popularizó posteriormente.
Wegovy contiene el mismo principio activo (semaglutida), pero está autorizado específicamente para la pérdida de peso y la reducción de riesgos cardiovasculares en ciertos pacientes. Por su parte, Mounjaro y Zepbound utilizan tirzepatida, que actúa sobre dos hormonas (GLP-1 y GIP), lo que podría potenciar sus efectos.
Estos medicamentos funcionan desacelerando el vaciado del estómago y reduciendo las señales de hambre en el cerebro, lo que muchos usuarios describen como la desaparición del “ruido de la comida”. En estudios clínicos, la semaglutida permitió pérdidas promedio de hasta 10 % del peso corporal en tratamientos prolongados, mientras que la tirzepatida alcanzó reducciones cercanas al 18 % en algunos ensayos.
Sin embargo, no funcionan igual para todos. Una fracción de pacientes no experimenta pérdida significativa de peso ni mejoras relevantes en el control de la glucosa.
Efectos secundarios y riesgos
Los efectos adversos más frecuentes son gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y reflujo. También pueden presentarse mareos, dolor de cabeza y fatiga.
En casos raros se han reportado pancreatitis, problemas de vesícula o riñón. La pérdida rápida de peso también puede provocar caída de cabello y disminución de masa muscular, lo que resulta especialmente preocupante en adultos mayores.
Los especialistas advierten que estos medicamentos no son soluciones cosméticas. Se consideran tratamientos para enfermedades crónicas como obesidad o diabetes y, al suspenderlos, el peso perdido puede recuperarse.
Costos y acceso
El precio de lista mensual en Estados Unidos oscila entre 968 y 1,349 dólares, dependiendo del medicamento. Aunque muchas aseguradoras cubren parte del costo, existen restricciones y requisitos variables. No hay versiones genéricas aprobadas actualmente.
Ante su elevado precio, han surgido versiones compuestas no autorizadas, que las autoridades sanitarias han vinculado con reacciones adversas.
¿Cuál es mejor?
Algunos estudios sugieren que la tirzepatida podría generar mayor pérdida de peso que la semaglutida, pero los expertos advierten que aún no existen comparaciones definitivas en ensayos clínicos directos. Además, factores como el seguro médico, otras condiciones de salud y la tolerancia individual influyen en la elección.
Los especialistas coinciden en que estamos ante un punto de inflexión en el tratamiento de la obesidad. Nuevos medicamentos en desarrollo podrían ampliar las opciones terapéuticas en los próximos años.





