El Congreso del Estado de San Luis Potosí aprobó con 25 votos a favor y sin oposición la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Sin embargo, el cambio no será inmediato: la reforma prevé una aplicación gradual que podría extenderse hasta después de 2030 y no garantiza dos días obligatorios de descanso por cada cinco trabajados.
El dictamen fue respaldado por todas las fuerzas políticas, aunque el debate evidenció diferencias sobre el alcance real de la medida. La transición se plantea hasta por cinco años, con el argumento de evitar afectaciones económicas y brindar certidumbre a empleadores.
Legisladores de Morena, PVEM y Nueva Alianza defendieron la reforma como un avance para saldar una deuda histórica con la clase trabajadora y acercar al país a estándares internacionales. También señalaron que menos horas podrían traducirse en mayor productividad.
En contraste, diputados del PAN, PRI y MC advirtieron que el texto no cumple con la demanda original de asegurar dos días de descanso por semana. Además, cuestionaron que la entrada en vigor hasta 2030 retrase beneficios concretos para las familias.
Al respecto, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona señaló que más adelante podría revisarse la incorporación de los dos días de descanso obligatorio. Dijo respaldar el proyecto, incluida su implementación gradual.
“Estamos contentos porque para todos los trabajadores va a ser trabajar únicamente 40 horas. Es una reducción muy considerable”, afirmó.
La aprobación forma parte del proceso de armonización federal en materia laboral, en medio de señalamientos de colectivos que piden medidas más contundentes en favor de las y los trabajadores.





