Hasta el mes de noviembre, el estado de San Luis Potosí acumuló 9 mil 228 casos de violencia familiar, lo que representa el 3.7 por ciento del total nacional, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). El dato coloca a la entidad como el onceavo estado con mayor número de registros en este delito a nivel país.
La información contenida en el Informe sobre Violencia contra las Mujeres revela que la incidencia en San Luis Potosí no solo se mantiene elevada, sino que presenta un incremento del 3.8 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 8 mil 883 casos entre enero y noviembre. La tendencia confirma que la violencia dentro del ámbito familiar continúa siendo un problema persistente en la entidad.
Con corte al 30 de noviembre, San Luis Potosí se ubica por debajo únicamente de entidades como Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Guanajuato, Baja California, Coahuila, Chihuahua, Jalisco, Veracruz y Puebla, todas con mayores acumulados absolutos. Sin embargo, al analizar la tasa por población, el panorama resulta aún más preocupante.
El estado registra una tasa de 309.69 casos de violencia familiar por cada 100 mil habitantes, una de las más altas del país. Esta cifra refleja que, proporcionalmente, el fenómeno tiene un impacto significativo en la población potosina, más allá del volumen total de denuncias.
La distribución mensual muestra que enero cerró con 740 casos, febrero con 832, marzo con 899 y abril con 885. Mayo fue el mes con mayor incidencia al alcanzar 960 registros. A partir de junio se contabilizaron 861 casos, en julio 788, en agosto 802, en septiembre 821, en octubre 850 y en noviembre 790 casos de violencia familiar.
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Además de las denuncias formales, el SESNSP reporta que de enero a noviembre se registraron 8 mil 150 llamadas de emergencia relacionadas con violencia familiar en San Luis Potosí, lo que equivale a una tasa de 273.51 llamadas por cada 100 mil habitantes. Este indicador sugiere que la demanda de auxilio y atención inmediata por situaciones de violencia en los hogares se mantiene elevada.
Las cifras reflejan no solo la magnitud del problema, sino también la presión constante sobre las instituciones de seguridad y atención a víctimas, en un contexto donde la violencia familiar sigue siendo uno de los principales retos sociales en la entidad.





