Josefa González-Blanco, hasta el pasado 7 de enero Embajadora de México en Reino Unido, ha sido acusada por trabajadores de malos tratos durante su gestión.
De acuerdo con un reporte del diario español El País, González-Blanco deja su puesto con 16 denuncias de trabajadores, que la señalan de hostigamiento, malos manejos de recursos y de «apagar» la relación bilateral.
En marzo de 2021, fue ratificada por el Senado de México como Embajadora ante el Reino Unido y asumió el cargo el 23 de abril de ese año.
Según el diario, desde 2021, al menos 40 trabajadores salieron de la Embajada, entre renuncias y rotaciones a otras representaciones, dejando con menos de la mitad a la plantilla.
«Los empleados ganaron en sus denuncias ante el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética, en las que detallaron el ambiente de estrés y acoso, pero, según afirman, no sirvió de nada, ya que la funcionaria se negó a cumplir con las recomendaciones y la Cancillería no tomó ninguna medida», afirmó.
Apenas el pasado 7 de enero, en su conferencia en Palacio Nacional, la Presidenta Sheinbaum anunció que Alejandro Gertz Manero, ex Fiscal General de la República, había recibido el beneplácito correspondiente para representar a México como Embajador en Reino Unido.
Ese mismo día, González-Blanco publicó en redes sociales un mensaje de felicitación a su reemplazo: «Confío en que su labor contribuirá a seguir fortaleciendo la relación bilateral entre nuestras naciones, que ha sido el mayor honor para mí impulsar durante mi encargo como embajadora».
Pero su paso por la representación diplomática no cierra sin la polémica que provocó su salida de la Secretaría de Medio Ambiente, en 2018, al frente de la cual estuvo seis meses.
La funcionaria llegaba tarde a un vuelo entre Ciudad de México y Mexicali y llamó a un directivo de Aeroméxico para que el avión la esperara, y por «orden presidencial» el resto de los pasajeros esperó 38 minutos. «No podemos ser tolerantes en actos de prepotencia», dijo entonces el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien la nombró en el cargo, tras aceptar su renuncia.
«Te vas a la dog house», decía González Blanco a los trabajadores en la Embajada, según publica El País, con los que no congeniaba y ahí los mantenía congelados.
«Al principio no entendíamos. Luego supimos qué es ‘la casa del perro‘. Un castigo sistemático. Te congela, te deja de hablar, no te pasa información y simplemente dejas de existir. Le dice al resto del personal que no puede tener contacto contigo. Hacia el interior es un caos, ya nadie sabe a quién le puede hablar y a quién no, quién está congelado y quién no», relató una fuente de la Embajada al medio español, cuya identidad se omitió por miedo a represalias.
Siete trabajadores y ex trabajadores que fueron contactados aportaron documentos de renuncias, denuncias, resoluciones del Comité de Ética y del Órgano Interno de Control, y todos recalcaron su deterioro en salud tras trabajar para González-Blanco.
«Apuntan a un ‘maltrato sistemático’, una embajadora que utiliza los recursos de la representación ‘solo para promocionar su imagen personal’ y que ha ‘destruido las relaciones bilaterales con Reino Unido'». En definitiva, sostienen: «Somos un barco a la deriva, donde Josefa hace lo que se le da la gana».
Sobre la relación bilateral entre México y Reino Unido, González-Blanco ha sostenido que es sólida, activa y en permanente fortalecimiento, pero empleados afirman que no hay relación bilateral: «No estamos peleados, pero ella no habla con nadie. No hay relación política ni académica».
«No hay relaciones con universidades, ni de intercambios, ni de investigación conjunta, el tema de la cooperación internacional está pausado», aseguran.
La Embajada en Reino Unido es también la representación de México para varios organismos internacionales, como la Organización Marítima Internacional, la del Azúcar o la del Café, y trabajadores afirman que están acéfalos.
«En febrero de 2023, la entonces subsecretaria de Relaciones Exteriores, Carmen Moreno, inició una gira por Europa para dar continuidad al diálogo político de alto nivel entre México y diferentes socios europeos, y visitó Luxemburgo, Francia y Alemania.
«Le pidieron (a González-Blanco) que concretara dos citas de alto nivel con una viceministra de Reino Unido», narró una fuente, «No las pudo conseguir, porque no conoce a la gente, no tiene interacción». «La subsecretaria terminó por no venir», dijo otro trabajador.
«La violencia es sistémica y generalizada con los empleados locales que no cumplen con los caprichos que ella solicita, con los funcionarios que no pasan por encima de las reglas para complacer sus necesidades o con los jefes de Cancillería que no pueden sostener el ritmo de maltrato que viven», aseguró una fuente.
Testimonio señalan gritos telefónicos de González-Blanco hacia trabajadores: «Si yo quiero que te largues a México, mañana te subo en un avión y te largas. Porque yo te di el trabajo, no sirves para nada, y si yo digo que te hinques, te hincas».
Según las fuentes, empleadas tuvieron consecuencias médicas por el maltrato, una incluso terminó hospitalizada con un burnout gravísimo y otra llegó a perder un bebé por el nivel de «acoso laboral».
«En todos mis años de servicio nunca me había sentido tan desprotegida y con tanto nivel de opacidad», señaló una fuente con más de 20 años de experiencia en el servicio exterior.
«He tenido embajadores buenos y malos, pero ella no hace nada similar», añadió otra.
«Ella no tiene colaboradores, ni subalternos ni empleados, ella tiene sirvientes». «No importa el rango que tengas, ni la preparación, si eres ministro o jefe de cancillería, no importa si eres doctora, ella truena los dedos y dice: ‘Hazme», afirma.
González-Blanco dijo a El País que su actuación «se enmarca en un compromiso permanente con un ambiente de trabajo respetuoso, con la rendición de cuentas y con el fortalecimiento de la relación bilateral entre México y el Reino Unido, a través de una agenda amplia y sostenida de cooperación política, cultural, económica, educativa y multilateral».





