La reciente desclasificación de documentos judiciales en Estados Unidos reveló intercambios de mensajes entre el financiero Jeffrey Epstein y Steve Bannon, exasesor estratégico de Donald Trump, en los que se delinean dos frentes clave de la ultraderecha estadounidense durante el primer mandato del republicano: el impulso a partidos populistas de extrema derecha en Europa y una campaña directa contra el papa Francisco.
De acuerdo con los archivos difundidos, entre 2018 y 2019 Bannon sostuvo conversaciones con Epstein en las que expresó abiertamente su intención de debilitar a la Unión Europea desde el interior, mediante el financiamiento y la articulación de fuerzas políticas nacionalistas, en vísperas de las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019. En uno de los mensajes más citados por la prensa europea, fechado el 19 de junio de 2019, Bannon escribió: “Derribaremos a Francisco”, en referencia al pontífice.
Las comunicaciones muestran que el exasesor de Trump consideraba al papa Francisco un adversario ideológico, debido a su postura crítica frente al capitalismo, su defensa de los migrantes, su enfoque ambiental y sus aperturas hacia la diversidad sexual y el papel de las mujeres en la Iglesia. Estas posiciones lo colocaron como blanco del sector católico ultraconservador estadounidense, que durante esos años impulsó una ofensiva mediática y política en su contra.
En paralelo, los documentos evidencian el interés de Bannon por construir una red de partidos populistas europeos que actuara como bloque de choque dentro de la Unión Europea. En los mensajes aparecen referencias reiteradas a líderes como Matteo Salvini, Marine Le Pen y otros dirigentes de derecha radical, con el objetivo de ampliar su presencia parlamentaria y frenar decisiones comunitarias clave.
Aunque varios de los aludidos han negado vínculos directos con Epstein y han minimizado el alcance de las conversaciones con Bannon, la información desclasificada refuerza la existencia de una estrategia transnacional orientada a influir en la política europea y a confrontar el liderazgo del papa Francisco desde sectores conservadores de Estados Unidos.





