Durante 2024, San Luis Potosí registró 36 mil 827 nacimientos, de acuerdo con la Estadística de Nacimientos Registrados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La cifra representa una disminución cercana al 10 %respecto a 2023, cuando se contabilizaron alrededor de 40 mil 765 nacimientos, y confirma una tendencia descendente sostenida a lo largo de la última década.
Tendencia sostenida a la baja
En los últimos diez años, el número de nacimientos en la entidad pasó de más de 54 mil en 2014 a menos de 37 mil en 2024, lo que evidencia un cambio estructural en el comportamiento demográfico. Actualmente, las mujeres en San Luis Potosí tienen menos de dos hijos en promedio, un indicador claro de modificaciones en las decisiones reproductivas.
Este fenómeno no es exclusivo del estado. A nivel nacional, también se observa una reducción general de la natalidad, asociada a factores como mayor escolaridad, urbanización, condiciones económicas, acceso a métodos anticonceptivos y una planificación más consciente de la maternidad.
Impacto en la pirámide poblacional
La disminución sostenida de nacimientos está modificando la pirámide poblacional. Menos nacimientos implican una reducción progresiva de la población infantil y juvenil, lo que estrecha la base de la pirámide. En contraste, si la esperanza de vida se mantiene o continúa en aumento, la proporción de población adulta y adulta mayor crecerá de forma relativa.
Este patrón es característico de sociedades que avanzan hacia un envejecimiento demográfico, donde el peso poblacional se desplaza gradualmente hacia edades más altas.
Efectos a mediano y largo plazo
El cambio en la estructura poblacional tendrá impactos directos en distintos ámbitos. En educación, se prevé una menor demanda futura de servicios educativos básicos. En el mercado laboral, una reducción en la población joven puede traducirse, a largo plazo, en una fuerza de trabajo más limitada, con posibles efectos en la productividad y el crecimiento económico.
Asimismo, el aumento relativo de personas adultas mayores incrementará la presión sobre los sistemas de salud, pensiones y seguridad social, lo que obligará a replantear políticas públicas y esquemas de financiamiento.
¿La pirámide ya está invertida?
Aunque San Luis Potosí aún no presenta una pirámide poblacional completamente invertida (es decir, con más personas adultas mayores que jóvenes), los datos muestran que la base se está estrechando de manera constante. Todavía existe una proporción relevante de población joven, pero la tendencia apunta a una edad media cada vez mayor.
Un reto para la planeación pública
La disminución de nacimientos registrada en 2024, que se extiende hacia 2025, confirma que San Luis Potosí atraviesa un proceso de reconfiguración demográfica. Sin llegar aún a un escenario extremo, el estado enfrenta el reto de anticipar los efectos de este cambio en áreas como educación, salud, empleo, seguridad social y planeación familiar, en un contexto donde el envejecimiento poblacional dejará de ser una proyección futura para convertirse en una realidad progresiva.





