La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que nadie puede asumirse como propietario de un espacio público ni del modelo educativo, luego de la controversia generada por la permanencia de Marx Arriaga en su oficina de la Secretaría de Educación Pública (SEP), pese a haber sido relevado de su cargo.
En conferencia desde Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que no entrará en disputas personales, pero subrayó que el servicio público no es patrimonio de nadie. “Nadie tiene el patrimonio de un espacio público”, afirmó, al reiterar que todos los integrantes del movimiento pueden contribuir desde distintas posiciones.
Arriaga, quien se desempeñaba como director general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, fue separado del cargo el pasado viernes. Sin embargo, de acuerdo con versiones públicas, permanece en la oficina mientras su sucesora, Nadia López García, ya fue nombrada y espera asumir formalmente funciones.
El funcionario incluso retó al titular de la SEP, Mario Delgado, a retirarlo de la oficina para denunciar presunta violencia laboral.
“Nadie es dueño del movimiento”
Sheinbaum enfatizó que nadie puede asumirse como dueño de la Nueva Escuela Mexicana ni del movimiento de la Cuarta Transformación (4T). Señaló que los cargos son temporales y que la esencia del modelo educativo permanece más allá de las personas.
“No tiene por qué asumirse que una persona es dueña del movimiento o del modelo de la Nueva Escuela Mexicana. Todos tenemos un espacio determinado en un momento”, expresó.
La presidenta reiteró su reconocimiento al trabajo realizado por Arriaga, particularmente en la elaboración de los libros de texto gratuitos, y aseguró que existen otros espacios dentro del Gobierno donde podría contribuir si así lo desea.
Llamado a evitar divisiones internas
La mandataria también llamó a evitar narrativas de traición dentro del movimiento. “Nadie está traicionando el movimiento, nadie está traicionando a López Obrador”, sostuvo, al advertir que las disputas personales no deben trasladarse al terreno político.
Finalmente, subrayó que lo fundamental es mantener la cercanía con el pueblo y no perder de vista el objetivo central de la transformación. “Nunca subirse a un ladrillo y marearse”, expresó, al insistir en que la continuidad del proyecto educativo está garantizada.
El conflicto ocurre en un momento clave para la consolidación de la Nueva Escuela Mexicana, modelo que el Gobierno federal ha defendido como eje central de su política educativa.





