A casi un mes de que comenzaran a aparecer residuos de chapapote en playas de Veracruz y Tabasco, el Gobierno federal mantiene abiertas las investigaciones sin una causa clara ni responsables identificados por el derrame en el Golfo de México.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que se conformó un grupo interdisciplinario con autoridades ambientales, energéticas y la Secretaría de Marina para determinar el origen del hidrocarburo y establecer si la fuga continúa activa o se trató de un evento aislado. Reconoció que hasta ahora no existe una conclusión definitiva.
En paralelo, Petróleos Mexicanos (Pemex) y dependencias federales confirmaron que han recolectado al menos 128 toneladas de residuos impregnados de crudo en más de 165 kilómetros de litoral, que abarcan zonas de Veracruz, Coatzacoalcos, Tuxpan y Dos Bocas, en Tabasco.
Sin embargo, el propio comunicado oficial admite que continúa “una investigación técnica y científica” para esclarecer el origen del crudo, apoyada en imágenes satelitales, monitoreo de embarcaciones y sobrevuelos.
Organizaciones sociales y comunidades afectadas han denunciado opacidad en el manejo del caso. Verónica Munier, del Centro de Derechos Humanos Bety Cariño, señaló que no existe información clara sobre el nivel de afectación ambiental ni sobre estudios técnicos realizados.
Las dudas también alcanzan la hipótesis inicial de que el derrame provino de un buque externo a Pemex. Aunque esta versión fue respaldada en un inicio por autoridades como la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, posteriormente el Gobierno federal ha evitado confirmarla y reconoce que no hay empresa responsable identificada.
Un conjunto de organizaciones ambientalistas difundió imágenes satelitales que, según su análisis, muestran un vertido activo entre el 6 y el 17 de febrero, con una mancha de hasta 50 kilómetros cuadrados. Las imágenes también evidenciarían intentos fallidos de contención por parte de varias embarcaciones.
De acuerdo con estas asociaciones, el derrame habría sido conocido por autoridades desde etapas tempranas, sin que se emitiera una alerta pública oportuna.
Especialistas del sector energético han planteado otras posibilidades. El analista Ramses Pech sugiere que el origen podría estar en una fuga en ductos petroleros en la costa de Tabasco, posiblemente de baja presión y difícil detección.
“Lo importante es determinar dónde inició y por qué no se actuó antes de que el crudo llegara a las playas”, cuestionó, al tiempo que puso en duda si se están cumpliendo los protocolos de reporte y atención de incidentes.
Mientras tanto, el caso continúa abierto entre versiones encontradas, sin claridad sobre el origen del derrame ni certeza sobre su impacto total en los ecosistemas costeros del Golfo de México.





