Un estudio del Grupo Universitario del Agua reveló que prácticamente toda la zona metropolitana de San Luis Potosí, incluyendo Soledad de Graciano Sánchez y Villa de Pozos, presenta concentraciones de arsénico y flúor en niveles que representan un riesgo para la salud.
Los hallazgos forman parte de los avances de la Agenda Hídrica 2025, en los que se analizaron 409 muestras de agua provenientes de fuentes superficiales y subterráneas, incluyendo pozos de más de 250 metros de profundidad.
El estudio determinó que las condiciones hidrogeológicas de la región favorecen la presencia de estos minerales, además de detectar también concentraciones de uranio en el acuífero.
De acuerdo con los mapas presentados, las zonas con niveles superiores a 10 microgramos de arsénico por litro abarcan prácticamente toda la capital, desde el norte —en el cruce del periférico con la carretera a Zacatecas— hasta la delegación de La Pila, al sur.
La contaminación bordea la Sierra de San Miguelito y se extiende hacia Villa de Pozos y gran parte de Soledad de Graciano Sánchez, mientras que algunas zonas rurales del norte presentan menor afectación, aunque no están completamente exentas.
En cuanto al flúor, las concentraciones superiores a un miligramo por litro muestran una distribución similar, afectando principalmente las zonas poniente y sur de la ciudad.
El documento concluye que el agua subterránea en la zona metropolitana no es apta para consumo humano sin tratamiento, por lo que recomienda implementar procesos como la ósmosis inversa para eliminar los contaminantes antes de su distribución.
Este panorama refuerza las alertas sobre la crisis hídrica en la entidad, donde la calidad del agua se suma a los problemas de disponibilidad, elevando los riesgos para la salud de la población.





