A dos años de los sobrevuelos de helicópteros realizados en el Sótano de las Golondrinas en mayo de 2024, un peritaje antropológico elaborado por El Colegio de San Luis concluyó que, además del daño ambiental ocasionado en la zona, existió una vulneración sistemática al territorio y a la identidad cultural del Barrio Téenek Unión de Guadalupe.
El doctor Mauricio Genet Guzmán Chávez informó que el estudio etnográfico, concluido en agosto de 2025, ya fue integrado como prueba pericial dentro de los procedimientos legales iniciados contra las empresas responsables de los sobrevuelos y las autoridades que autorizaron los permisos correspondientes.
De acuerdo con el investigador, el peritaje sostiene que la reparación del daño no debe limitarse únicamente a compensaciones económicas o materiales, sino que también debe incluir una disculpa pública hacia la comunidad afectada.
Guzmán Chávez subrayó que el espacio aéreo forma parte integral del territorio indígena y de su entorno ambiental, por lo que cualquier afectación sobre este impacta directamente en la relación cultural, espiritual y colectiva que las comunidades mantienen con el sitio.
El análisis antropológico se complementa con estudios técnicos realizados por el doctor Leonardo Chapa, del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, los cuales documentaron la mortandad de vencejos provocada por el ruido y las ráfagas generadas por las aeronaves durante los sobrevuelos.
Sin embargo, el especialista del Colsan enfatizó que el fondo del conflicto rebasa el impacto ambiental y se relaciona directamente con la defensa de un sitio considerado sagrado por las comunidades indígenas de la región.





