La proliferación de videos generados con inteligencia artificial (IA) que difunden información falsa sobre salud y alimentación se ha convertido en una nueva fuente de desinformación en redes sociales, donde personajes creados digitalmente acumulan millones de reproducciones con consejos sin sustento científico.
Entre los casos más virales se encuentran supuestos expertos y adultos mayores que ofrecen recomendaciones sobre alimentos, pesticidas o remedios naturales. Sin embargo, tanto los personajes como sus testimonios fueron creados mediante herramientas de inteligencia artificial.
De acuerdo con un análisis de 150 perfiles de Instagram, este tipo de cuentas reúne más de 23 millones de seguidores y publica contenido prácticamente idéntico utilizando distintos personajes, idiomas y contextos para llegar a diferentes públicos. La mayoría de estos perfiles comparte videos relacionados con salud, bienestar y alimentación, acompañados de mensajes alarmistas diseñados para captar la atención de los usuarios.
Especialistas identifican este fenómeno como AI slop, un término utilizado para describir la producción masiva de contenido de baja calidad generado con inteligencia artificial. En muchos casos, el objetivo es obtener millones de visualizaciones para monetizar las publicaciones o promover cursos, libros electrónicos y otros productos.
El desarrollo de herramientas de IA también ha permitido automatizar la creación de este tipo de contenido. Existen sistemas capaces de detectar temas en tendencia, elaborar guiones, generar personajes hiperrealistas, publicar los videos y analizar cuáles obtienen mayor interacción para repetir las estrategias más exitosas.
Además del volumen de desinformación, expertos advierten que la inteligencia artificial ha debilitado la confianza en las imágenes y videos como prueba de la realidad, ya que actualmente puede crear personas y escenarios inexistentes con un nivel de realismo cada vez mayor.
Las consecuencias van más allá de la difusión de consejos erróneos sobre alimentación. La desinformación generada con IA puede afectar decisiones relacionadas con la salud pública, dañar la reputación de empresas o sectores productivos e incluso influir en temas políticos o electorales.
Ante este escenario, especialistas recomiendan verificar siempre quién publica la información, consultar fuentes confiables y desconfiar de los mensajes que prometen soluciones extraordinarias o utilizan afirmaciones alarmistas sin respaldo científico antes de compartirlos en redes sociales.





