Al menos 11 personas murieron en Ucrania en un nuevo ataque masivo ruso, especialmente intenso sobre Kiev, donde la emblemática catedral ortodoxa de la Dormición terminó en llamas.
Otras tres personas murieron en la ciudad rusa de Tula, a unos 200 km al sur de Moscú, en un ataque ucraniano con drones, según el gobernador regional.
En Kiev, los bombardeos rusos alcanzaron en esta ocasión numerosos barrios de la ciudad y causaron al menos cinco muertos y 34 heridos, según las autoridades locales.
Otras cinco personas -cuatro rescatistas y un funcionario municipal- murieron en la gran ciudad de Járkov, en el noreste, según el ministro del Interior, Igor Klimenko. Otra persona más falleció en Jersón, en el sur.
Los vecinos de la capital corrieron a los refugios, al tiempo que una luz cegadora iluminaba el cielo, enrojecido por los incendios.
Uno de los incendios afectó la cubierta de la catedral ortodoxa de la Dormición, ubicada en el complejo del Monasterio de las Cuevas de Kiev, inscrito en el Patrimonio Mundial de la Unesco, indicó el alcalde de la capital, Vitali Klitschko.
El complejo se remonta al Siglo 11, y reviste un importante significado para los cristianos ortodoxos tanto de Ucrania como de Rusia.
Moscú dijo haber llevado a cabo durante la noche un «bombardeo masivo» contra instalaciones militares en Kiev, Járkov y la región de Dnipropetrovsk, pero negó haber apuntado al complejo monástico de la capital.
El Ministerio de Defensa ruso aseveró que el incendio en el Monasterio de las Cuevas se debió a un «caduco» misil Patriot de defensa aérea.
El Presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aseveró que Rusia atacó «deliberadamente» con dos drones la zona del complejo monástico y calificó el ataque como «uno de los crímenes más graves de Rusia contra la cultura cristiana hasta la fecha».
Una de las fachadas de la catedral quedó destrozada, y la cubierta parcialmente destruida. Más de diez camiones de bomberos fueron desplegados en la zona.
El servicio de seguridad ucraniano anunció que expondrá públicamente los restos de uno de los drones que impactaron en el complejo.
La Unesco condenó en un comunicado el ataque, que «causó importantes daños en el exterior y el interior de la catedral de la Dormición», y sus alrededores, y se dijo a disposición de las autoridades para ayudar a evaluarlos.
Un trabajador de los servicios de emergencia aseguró que «todo está bien en el interior» de la catedral y que el techo absorbió la mayor parte del daño.
Natalia Korol, empleada de un museo de Kiev, se declaró «indignada» por el ataque. «Es un santuario. Ellos mismos dicen que es su santuario. No se pueden atacar los santuarios».
El complejo monástico, cuyos orígenes se remontan a hace un milenio, fue noticia en los últimos años por la expulsión de monjes acusados de mantener vínculos con Rusia. En enero, otros edificios del complejo resultaron dañados por proyectiles rusos.





