La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comenzó este viernes a aplicar aranceles a medicamentos patentados y principios activos importados bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial, al considerar al sector farmacéutico estratégico para la seguridad nacional.
La medida entra en vigor de manera inmediata para las compañías incluidas en el Anexo III de la orden ejecutiva, mientras que el resto de las empresas estarán sujetas a los nuevos gravámenes a partir del próximo 29 de septiembre.
El objetivo de la Casa Blanca va más allá de la recaudación fiscal. Washington busca utilizar el acceso al mercado estadounidense como mecanismo de presión para modificar el sistema internacional de fijación de precios de los medicamentos, bajo el principio de que ningún fármaco financiado con recursos públicos en Estados Unidos tenga un precio superior al registrado en otros países desarrollados.
La orden ejecutiva contempla un arancel general de hasta 100 por ciento para medicamentos y principios activos fabricados fuera de Estados Unidos. Sin embargo, tras negociaciones con diversos socios comerciales, se establecieron tarifas diferenciadas: los productos provenientes de la Unión Europea, Suiza, Japón y Corea del Sur pagarán un arancel de 15 por ciento, mientras que el Reino Unido enfrentará una tasa de 10 por ciento.
Entre las primeras compañías afectadas se encuentran Roche, AstraZeneca, Merck, GSK y Sanofi, todas con presencia relevante en el mercado europeo. La medida también impacta a cientos de empresas exportadoras que abastecen al mercado estadounidense.
Analistas consideran que el nuevo esquema incrementa la incertidumbre para la industria farmacéutica internacional y podría incentivar el traslado de inversiones y plantas de producción hacia Estados Unidos, donde el gobierno ofrece beneficios temporales para las empresas que decidan relocalizar operaciones.
La orden también contempla un arancel reducido de 20 por ciento para las farmacéuticas que presenten planes de inversión y producción en territorio estadounidense. No obstante, ese beneficio desaparecerá en 2030 si las compañías incumplen los compromisos asumidos.
Por ahora, los medicamentos genéricos y sus principios activos quedaron exentos de los nuevos aranceles, aunque el Departamento de Comercio estadounidense anunció que revisará esa excepción durante el próximo año.
Especialistas y representantes del sector advierten que la política comercial impulsada por la administración Trump podría modificar las cadenas globales de suministro, afectar la competitividad de la industria europea y retrasar el acceso de pacientes a nuevos tratamientos, al incentivar que las farmacéuticas prioricen el mercado estadounidense sobre otros destinos.





