A dos décadas del estreno de Hannah Montana, la artista Miley Cyrus ha decidido reconciliarse con el personaje que marcó su carrera y celebrarlo con un documental especial estrenado en Disney+.
El proyecto, de una hora de duración, repasa el impacto de la serie —emitida entre 2006 y 2011— y el proceso personal de Cyrus para desprenderse, y ahora volver a abrazar, la figura de la adolescente con doble vida: estudiante común y estrella del pop.
El especial incluye entrevistas, material inédito y la participación de figuras cercanas como sus padres, Billy Ray Cyrus y Tish Cyrus, además de amigas como Selena Gomez. La conducción corre a cargo de la podcaster Alex Cooper, quien también produjo el documental.
Uno de los momentos más destacados es la reconciliación entre Miley y su padre, con quien había mantenido distancia en los últimos años. Aunque no abordan directamente los conflictos familiares, ambos comparten escenas en el set original de la serie, recordando su experiencia conjunta y reafirmando su vínculo. “Las cosas están mejor cuando los Cyrus se llevan bien”, expresa la cantante.
El documental también revela aspectos personales hasta ahora poco conocidos. Cyrus confirmó, por ejemplo, que durante su etapa en Disney mantuvo una relación con Dylan Sprouse, uno de los protagonistas de las series juveniles de la época, junto a su hermano Cole.
Además, la artista reflexiona sobre la llamada “era dorada” de Disney Channel, en la que coincidió con figuras como Zac Efron y Vanessa Hudgens, protagonistas de High School Musical, y destaca el impacto cultural de esos contenidos en toda una generación.
Lejos de rechazar su pasado, Cyrus ha optado por capitalizar la nostalgia. Ha retomado elementos estéticos del personaje, lanzado nueva música inspirada en esa etapa y reforzado su narrativa personal. Según ha señalado, una de sus principales influencias en este proceso ha sido su madrina, Dolly Parton, quien le enseñó la importancia de apropiarse de su propia historia.
A 20 años de su debut, Hannah Montana no solo sigue siendo un referente cultural, sino también un punto de inflexión en la trayectoria de Miley Cyrus, quien ahora mira ese capítulo con distancia, madurez y, finalmente, gratitud.





