Una camioneta en la que viajaban la regidora Maritza Jenith Vázquez Pérez y el director municipal Jaime Mendieta Rivera chocó contra un árbol dentro del Parque Tangamanga I el jueves 1 de octubre. Al lugar acudieron guardaparques, una ambulancia municipal y el titular de Protección Civil de la capital, Alejandro Polanco Acosta.
La presencia personal de Polanco merece una explicación pública por el momento en que ocurrió. Ese mismo día, las lluvias mantenían vialidades anegadas y diez puentes y pasos a desnivel cerrados. Protección Civil atendía además incidentes relacionados con la tormenta. En ese contexto, es razonable preguntar qué criterio justificó que su director acudiera al choque de dos funcionarios, si su presencia era necesaria y quién quedó al frente de la coordinación de las demás emergencias.
El vehículo presentó daños visibles en la parte frontal. Sin embargo, el Ayuntamiento no ha difundido un parte que precise las causas del impacto, quién conducía o si hubo personas lesionadas. Por ello, tampoco puede descartarse que inicialmente se haya solicitado la atención como una emergencia que requería valoración médica.
En redes sociales, habitantes cuestionaron la rapidez y el nivel de la respuesta al tratarse de integrantes del Ayuntamiento. La crítica no se resuelve únicamente afirmando que las autoridades acudieron a prestar auxilio: hace falta conocer la hora del reporte, los recursos movilizados, el motivo de la presencia del director y cómo se mantuvo la atención a las personas afectadas por las lluvias.
No hay elementos para afirmar que Polanco abandonó los operativos por la tormenta o que los funcionarios recibieron trato preferencial. Sí los hay para exigir transparencia sobre la asignación de personal y mandos en una jornada de riesgo para la ciudad. La atención de cualquier accidente es obligada; la cuestión es si el despliegue fue proporcional mientras otros puntos de la capital necesitaban respuesta.





