El consumo de alimentos en la vía pública continúa posicionándose como uno de los principales factores asociados a enfermedades gastrointestinales en México, un problema que también impacta a San Luis Potosí, donde las infecciones intestinales se mantienen entre las causas más frecuentes de consulta médica.
De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en el país se registraron más de 3.4 millones de casos de infecciones intestinales en un solo año, muchas de ellas vinculadas a la ingesta de alimentos contaminados o preparados sin las condiciones adecuadas de higiene. Estas afecciones forman parte de las llamadas Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), cuya incidencia ha mostrado un comportamiento al alza.
Entre los padecimientos más comunes destaca la diarrea, considerada la manifestación más frecuente tras consumir alimentos en mal estado. Este cuadro puede escalar a complicaciones como deshidratación, particularmente en población vulnerable como niñas, niños y adultos mayores.
También se reporta de manera recurrente la salmonelosis, infección bacteriana asociada principalmente al consumo de carnes, huevo o productos que no han sido refrigerados correctamente. La Secretaría de Salud ha documentado miles de casos tanto de salmonelosis como de fiebre tifoidea en lo que va de 2025, enfermedades que suelen presentar síntomas como fiebre, dolor abdominal, vómito y diarrea.
Otra de las bacterias más asociadas a estos cuadros es la Escherichia coli, vinculada a la manipulación inadecuada de alimentos, especialmente en contextos donde no se cumplen medidas sanitarias. Puede provocar diarrea severa, cólicos e incluso sangrado intestinal.
Especialistas advierten que el problema no se limita a estos diagnósticos. También se identifican riesgos por intoxicaciones alimentarias, hepatitis A y enfermedades parasitarias como amebiasis y giardiasis, todas relacionadas con el consumo de alimentos o agua contaminada. En conjunto, estas condiciones representan un problema de salud pública que se agrava por prácticas deficientes en la preparación, almacenamiento y venta de alimentos.
El contexto climático también influye. Las altas temperaturas registradas recientemente en San Luis Potosí han incrementado el riesgo sanitario, al favorecer la descomposición de alimentos. Según el boletín epidemiológico federal, en 2026 se ha registrado un aumento del 31% en casos de fiebre tifoidea respecto al mismo periodo de 2025, así como un incremento del 29% en otras infecciones parasitarias.
Aunque en la categoría de infecciones intestinales por otros organismos se reportó una disminución del 7%, las autoridades mantienen la alerta ante el impacto de la ola de calor y sus efectos en la salud. Incluso se documentaron casos relacionados directamente con exposición prolongada a altas temperaturas.
El panorama confirma que, más allá de un hábito cotidiano, el consumo de alimentos en la vía pública sigue siendo un punto crítico en la prevención de enfermedades, especialmente en contextos donde el control sanitario es limitado.





