El titular de la Comisión Estatal del Agua, Pascual Martínez Sánchez, pidió a la población evitar generar alarma en torno a la calidad del agua en la entidad, al asegurar que existen controles y monitoreos constantes que garantizan su uso.
El funcionario explicó que la calidad del agua debe analizarse desde distintos enfoques, ya que, aunque en términos químicos es incolora, inodora e insípida, en la práctica puede contener minerales y sales que modifican su sabor sin representar un riesgo para la salud.
Detalló que en México existen normas oficiales como la NOM-127, que establece los parámetros para consumo humano, los cuales son supervisados de manera mensual por la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios(Coepris). Esta instancia, dijo, emite alertas en caso de detectar irregularidades.
Martínez Sánchez afirmó que el agua proveniente de pozos es sometida a análisis de laboratorio antes de su distribución, por lo que rechazó que exista actualmente una problemática sanitaria generalizada en el estado.
No obstante, admitió que es necesario reforzar las medidas preventivas y mantener monitoreos constantes, a fin de evitar que la concentración de minerales alcance niveles que puedan representar un riesgo.
Sobre los recientes señalamientos del Grupo Universitario del Agua respecto a la presencia de arsénico en el acuífero, el titular de la CEA consideró que han sido mal interpretados, al tiempo que llamó a los especialistas a complementar sus estudios con propuestas de solución.
En otro punto, el funcionario calificó como negativa la desinstalación de purificadoras en la capital potosina, al señalar que estos sistemas contribuían a mejorar la calidad del agua destinada al consumo humano.
Indicó que la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore) analiza la posibilidad de reinstalar estos equipos en distintos municipios, como parte de una estrategia para reforzar el acceso a agua segura.
Las declaraciones se dan en un contexto de creciente preocupación por la calidad del agua en San Luis Potosí, donde estudios recientes han advertido sobre la presencia de minerales y contaminantes en diversas zonas del estado.





