Con la antesala de dos inauguraciones no tan alentadoras para el Gobierno federal en turno, este tercer Mundial de la FIFA llega a México con algunas diferencias, pero también similitudes, en el entorno político y social del anfitrión.
En los últimos 56 años, las fiestas que abrieron el telón en los mundiales de 1970 y 1986 se registraron en el Estadio Azteca, tal como ocurrirá el próximo 11 de junio.
Solo que ahora México no será el mandamás de la competición, pues, al igual que en México, otros 13 juegos serán en Canadá y la mayoría de ellos en la sede principal: Estados Unidos.
Mientras en los dos mundiales anteriores los Presidentes en turno vivían sus últimas épocas al frente del cargo, ahora la Presidenta Sheinbaum será la anfitriona en sus primeros dos años de Gobierno.
Sin embargo, en todos los casos la competición llega en medio de protestas de distintos sectores y la amenaza de «boicot» al evento deportivo.
Rechiflas

Pasaron 16 años entre un mundial y otro, pero la escena que vivieron, o sufrieron, los Presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1970) y Miguel de la Madrid (1986) fue la misma: rechifla y abucheos durante sus discursos inaugurales, ambos en el Estadio Azteca.
Los priistas fueron el objetivo de los enojos de una sociedad, en su mayoría, indignada por actos de negligencia, omisión y corrupción de las autoridades en turno.
Para la actual inauguración que se dará en dos días, Sheinbaum Pardo informó desde 2025 que no acudiría al Estadio, por lo cual un escenario similar al de sus antecesores no será registrado.
Tampoco acudirá Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la CDMX del mismo partido político: Morena.
Apenas este 9 de junio, Sheinbaum Pardo dijo que es posible que el festejo inicial y el partido de México ante Sudáfrica lo vea en Palacio Nacional.
Su boleto lo ganó una joven veracruzana a través de un concurso de dominadas.
17 segundos

En 1970, se escucharon varios gritos en el Estadio Azteca durante la inauguración del Mundial de la FIFA, ninguno de ellos de gol, pues México empató 0-0 contra la Unión Soviética.
Sin embargo, a medio año de dejar la Presidencia de la República, Díaz Ordaz recibió ese 31 de mayo la rechifla en su discurso inaugural que apenas duró 17 segundos y en un estadio que tenía una placa conmemorativa con su nombre en grande, junto con el del entonces presidente de la FIFA, Sir Stanley Rous.

De inmediato, la rechifla comenzó a resonar en el estadio tan fuerte como los «¡México, México, México!» que se escucharon después de que la afición vio cómo volaban decenas de globos con el balón «Telstar» pintado.
En la inauguración participaron cadetes de la Heroíca Escuela Naval,quienes representaron a las 16 naciones que participarían en la justa que semanas después ganaría Brasil, con Pelé.
Asimismo, también niños con uniformes de los distintos equipos salieron a inaugurar el evento a las 12:00 horas.

Represión estudiantil

Uno de los principales motivos de la rechifla, fue que dos años antes, el 2 de octubre de 1968, el Estado fue el artífice de una matanza en contra de estudiantes y otros manifestantes en Tlatelolco que exigían, entre otras cosas, evitar la represión policiaca en las manifestaciones que se registraban cada vez más.
Los universitarios de distintas entidades, entre ellos los de la UNAM y el IPN, a través del Consejo Nacional de Huelga dieron meses antes a conocer sus exigencias a través de pliegos petitorios, pero la respuesta que tuvieron fue la de golpes, muertos y desapariciones tras una intervención militar en la plaza de las Tres Culturas.
Diez días después y bajo esta tensión social y una seguridad militar en distintas zonas, el 12 de octubre fueron inagurados los primeros Juegos Olímpicos en un país latinoamericano.

El 1 de septiembre de 1970, en su último informe de Gobierno, Díaz Ordaz dijo que se iba del Gobierno con la conciencia tranquila.
«Al iniciar el Gobierno nos propusimos mantener la estabilidad política y conservar la paz interior, tratando de conjugar el orden y la libertad. Si se hizo necesaria la represión legal de actos delictuosos, no fue sino consecuencia natural de la ilegítima presión que pretendió ejercerse contra el Gobierno…».Gustavo Díaz Ordaz
«Al pueblo de México, que es mi origen, que ha sido mi inspiración, mi guía y mi aliento, mi único señor y juez, con la conciencia tranquila, puedo decirle: misión cumplida. Sereno me someto a su juicio inapelable».Gustavo Díaz Ordaz
Sismo presente

En 1986, las personas todavía no olvidaban cómo ocho meses antes se cimbró la tierra, y mucho menos la falta de respuesta gubernamentalen el Gobierno del Presidente Miguel de la Madrid, el cual terminaría en 1988.
El 31 de mayo de 1986, las rechiflas de miles de personas en el Estadio Azteca durante la inauguración del Mundial, la cual tuvo un empate 1-1 de Italia contra Bulgaria, estuvieron presentes en varias ocasiones.

Primero, cuando Guillermo Cañedo, entonces presidente del Comité Organizador del Mundial, elogió a De la Madrid, y después cuando Rafael del Castillo, presidente de la Femexfut y vicepresidente de ese Comité Organizador, decidió también elogiarlo y decir que México ya estaba de pie ante el sismo de 8.1 del 19 de septiembre de 1985.
Pero fue cuando tomó el micrófono De la Madrid, ataviado con un traje sastre color claro, que la afición en el «Monumental» no dejó de abuchear.
«En nombre del vigoroso pueblo mexicano, que me honro en presidir, doy la más cordial bienvenida a los equipos participantes en este campeonato mundial de futbol, así como a los espectadores de todos los países. México envía por su conducto a todos los pueblos de la tierra un mensaje de paz y amistad».Miguel de la Madrid
Inacción gubernamental

La inacción del Gobierno para buscar a heridos y muertos entre los escombros fue una característica que los mexicanos no olvidaron para rechiflar al Presidente que, según expertos en política y economía, tuvo el primer gobierno «neoliberal» del País, y con crisis económicas que fomentaron más desánimo social.
Tras el sismo y las quejas de miles de personas por un hecho que dejó, según oficialmente al menos 7 mil muertos, pero de acuerdo con reportes en la época decenas de miles de muertos, el Presidente de la Madrid reconoció que fueron rebasados por la «tragedia».
«El Gobierno de la República y los Gobiernos de los Estados hemos reaccionado al máximo de nuestros esfuerzos y capacidades. Infortunadamente -lo tengo que reconocer- la tragedia de tal magnitud nos ha rebasado en muchos casos. No podernos hacer lo que quisiéramos con la rapidez que también deseáramos, sobre todo para rescatar vidas».Miguel de la Madrid
Presidente de México
«La verdad es que frente a un terremoto de esta magnitud, no contamos con los elementos suficientes para afrontar el siniestro con rapidez, con suficiencia».Miguel de la Madrid
Presidente de México
Explosión en San Juanico

Otro hecho que fue la «sombra» de De la Madrid fue la explosión de San Juanico el 19 de noviembre de 1984 en Tlalnepantla, Estado de México.
Más de 500 fallecidos, 7 mil lesionados, 60 mil evacuados, 149 viviendas destruidas y una planta de Pemex de 16 mil metros cúbicos de gas LP destruida fue el saldo luego de la exploción de una tubería de 20 centímetros de diámetro, que a su vez, generó una serie de explosiones en cientos de metros a la redonda.
La principal crítica sobre este hecho fue la inacción gubernamental y la falta de protocolos de Protección Civil para los hogares que convivían alrededor de las instalaciones oficiales.
Acecha la CNTE






