El Corredor Cultural Carranza planteará una modificación de uso de suelo en el tramo entre Tequisquiapan y el Centro Histórico, con el objetivo de transformar edificios verticales en complejos habitacionales y detonar un modelo de desarrollo mixto que revitalice la avenida.
La propuesta busca revertir el deterioro progresivo de la zona, que —según el organismo— ha perdido dinamismo económico y presencia de habitantes a raíz de decisiones públicas que limitaron su crecimiento.
El planteamiento central consiste en permitir que inmuebles existentes sean adaptados como edificios de departamentos, lo que favorecería la repoblación del corredor y la reactivación del comercio local.
Desde la visión del Corredor Cultural, habitar la avenida permitiría recuperar su “esplendor” y romper con la idea de que el desarrollo vertical habitacional solo es viable en zonas periféricas o en cerros.
La iniciativa apuesta por un modelo de uso mixto, donde convivan vivienda, comercio y servicios, con el fin de generar actividad constante tanto de día como de noche.
Además, se plantea aprovechar los llamados “corazones de manzana” para la construcción de estacionamientos, lo que permitiría mejorar la funcionalidad de la zona ante el incremento de residentes y visitantes.
En la avenida Carranza existen inmuebles de gran altura que actualmente están subutilizados o con vocación comercial limitada. La propuesta contempla su reconversión en departamentos por nivel, optimizando su uso y generando nuevas dinámicas urbanas.
El organismo advirtió que, de no intervenirse con nuevas estrategias, el corredor continuará perdiendo actividad económica y social.
La reconversión habitacional se perfila como una de las principales alternativas para evitar que la avenida Carranza siga deteriorándose y, en cambio, se consolide como un espacio urbano activo y sostenible.





