La presión de Estados Unidos contra el narcotráfico mexicano escaló este jueves luego de que la Drug Enforcement Administration (DEA) lanzara una advertencia directa contra el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a los que declaró como su principal objetivo en la lucha contra el tráfico de fentanilo.
El director de la DEA, Terrance Cole, aseguró que la agencia utilizará toda su capacidad operativa global para perseguir a los grupos criminales responsables de la crisis de opioides que golpea a territorio estadounidense.
“Vamos a cazar a los terroristas extranjeros responsables”, advirtió Cole en un mensaje difundido por la agencia, endureciendo el tono del discurso de Washington frente al crimen organizado mexicano.
El funcionario subrayó que el fentanilo se ha convertido en una amenaza sin precedentes para la seguridad y salud pública de Estados Unidos, al señalar que tan solo durante la administración de Donald Trump se han decomisado 14 mil kilos de pastillas de fentanilo, equivalentes a 478 millones de dosis potencialmente letales.
Las declaraciones se producen semanas después del encuentro entre Cole y el secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, en Washington D. C., reunión que reflejó un fortalecimiento en la cooperación bilateral en materia de inteligencia y combate al crimen organizado.
Sin embargo, la relación entre ambos países también atraviesa momentos de tensión. La presidenta Claudia Sheinbaumha rechazado públicamente la posibilidad de permitir el despliegue de tropas estadounidenses en territorio mexicano para combatir a los cárteles, defendiendo la soberanía nacional frente a las presiones de Washington.
El mensaje de la DEA deja ver un cambio de narrativa cada vez más agresivo, en el que los principales cárteles mexicanos ya no solo son presentados como organizaciones criminales, sino como amenazas de seguridad internacional bajo una lógica cercana al combate antiterrorista.





