El Gobierno estadounidense confirmó este 1 de julio su decisión de no renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por un plazo de 16 años y, en su lugar, optará por realizar revisiones anuales del pacto, una medida que podría generar incertidumbre para las empresas que producen bienes en toda Norteamérica.
«De conformidad con el Tratado, Estados Unidos, México y Canadá se reunieron virtualmente hoy para analizar el funcionamiento del T-MEC. Estados Unidos no aceptó renovar el T-MEC en su forma actual. En consecuencia, el T-MEC no se renueva (para el plazo de 16 años)», informó la Oficina del Representante Comercial (USTR, por sus siglas en inglés) en un comunicado.
«Estados Unidos continuará dialogando con México y Canadá para abordar las deficiencias del Tratado y nuestros déficits comerciales con estos países. Sin embargo, el Tratado permanece vigente hasta que se resuelvan estos asuntos o hasta su terminación», añadió.
Como se anunció previamente, Estados Unidos se reunirá con México la semana del 20 de julio para una tercera ronda de negociaciones bilaterales relacionadas con la revisión conjunta del T-MEC.
El T-MEC permanecerá vigente durante otra década, siempre y cuando ningún país decida retirarse.
Las revisiones anuales, en lugar de una renovación a largo plazo, abren la puerta a años de negociaciones polémicas sobre las normas que rigen las cadenas de suministro continentales y los bajos aranceles, vitales para los fabricantes de automóviles, los agricultores y las empresas energéticas.
En declaraciones previas al anuncio oficial, Greer afirmó que la administración Trump «no está dispuesta a aprobar el acuerdo sin más».
«Creemos que existen problemas sustanciales», declaró Greer en una entrevista con Bloomberg News este miércoles, añadiendo que se necesitan varios cambios para corregir los desequilibrios.
Si bien la decisión de Estados Unidos no fue una gran sorpresa, representó un giro radical para el Presidente Donald Trump, quien impuso el T-MEC original en 2020 y en su momento lo calificó como el «mejor y más importante acuerdo comercial jamás firmado».
Trump se desencantó con el acuerdo durante su segundo mandato, en parte porque protege amplios sectores del comercio de los aranceles que pretendía imponer y no hizo mucho por abordar los déficits comerciales con México y Canadá.
Las posibles perturbaciones y el amplio impacto económico son evidentes. El T-MEC impulsó la actividad económica entre los tres países, que en conjunto representan casi un tercio del producto interno bruto mundial. El comercio intrarregional superó los 1.6 millones de millones de dólares en 2024.
El miércoles, en el sexto aniversario de la entrada en vigor del T-MEC, los países podrían haber extendido el acuerdo, que Trump negoció durante su primer mandato, por 16 años. Sin embargo, ese escenario era improbable, ya que Trump dejó claro que quería cambios o que podría optar por actuar por su cuenta, como parte de una estrategia más amplia de su administración para repatriar empleos manufactureros y obtener concesiones de sus socios comerciales.





