Representantes comunitarios, organizaciones sociales, jóvenes y otros sectores de la región exigieron un decreto presidencial que prohíba de forma definitiva la fracturación hidráulica en la Huasteca Potosina y la cuenca Tampico-Misantla.
La petición fue uno de los principales acuerdos del Séptimo Foro Regional de la Huasteca “¡No al fracking!”, donde también se planteó la transición hacia energías renovables y el análisis de los posibles impactos del proyecto de acueducto Pánuco-Cerro Prieto.
Rogel del Rosal Valladares, asesor de la Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas de la Huasteca Potosina e integrante de la Contraloría Autónoma del Agua de la Huasteca Potosina, destacó que la participación en el encuentro se amplió más allá de pueblos y comunidades indígenas.
El objetivo, explicó, es que la prohibición cuente con un blindaje jurídico que dé certeza a la región.
La exigencia ocurre después de que el Comité de Científicos y Especialistas recomendó prohibir la extracción de gas natural de yacimientos no convencionales en la cuenca Tampico-Misantla, por criterios de protección social, biodiversidad y densidad demográfica. El Gobierno federal informó que incorporaría las conclusiones del comité; sin embargo, las organizaciones demandan que la medida se formalice mediante decreto presidencial.
Durante el foro, las y los asistentes sostuvieron que el fracking es incompatible con actividades como la agricultura, la ganadería y el turismo, e hicieron énfasis en los riesgos que, desde su perspectiva, implicaría para el agua, el suelo, el aire y la salud de las comunidades.
También expresaron su rechazo al posible trasvase de agua hacia otros estados mediante el proyecto Pánuco-Cerro Prieto, al considerar que debe garantizarse primero la protección de los recursos naturales y el abasto en la Huasteca Potosina.





