Cinco meses después del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el control del estrecho de Ormuz continúa siendo el principal punto de disputa entre Teherán y Washington, mientras persisten las negociaciones con Omán y las amenazas de una nueva escalada militar.
Irán busca establecer un esquema que le permita supervisar el tráfico marítimo en el estrecho, paso estratégico por el que antes del conflicto transitaba más de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. Como parte de las negociaciones con Omán, el gobierno iraní propone compartir la administración de la ruta de salida de los buques, mantener visibilidad permanente sobre la navegación y cobrar tarifas relacionadas con servicios de seguridad y protección ambiental.
La propuesta surge después de que Teherán rechazó un planteamiento omaní para dividir el control del estrecho en partes iguales. De acuerdo con información difundida por medios iraníes, la República Islámica insiste en conservar facultades para intervenir en la navegación cuando considere que existe un riesgo para la seguridad.
En respuesta, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció nuevamente su postura y advirtió que el estrecho «estará abierto muy pronto, o serán golpeados con mucha fuerza», al reiterar que su administración está dispuesta a utilizar la fuerza si no se restablece la libre navegación.
Aunque el tono entre ambas partes continúa siendo confrontativo, las declaraciones sobre posibles avances en las negociaciones han moderado la reacción de los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent se mantiene alrededor de los 80 dólares por barril, lejos de los máximos superiores a los 100 dólares registrados durante los momentos de mayor tensión del conflicto.
La actividad marítima, sin embargo, permanece muy por debajo de los niveles habituales. De acuerdo con empresas de monitoreo del tráfico naval, actualmente apenas ocho embarcaciones cruzan diariamente el estrecho de Ormuz, cuando antes del inicio de la guerra el promedio era de aproximadamente 140 buques al día.
Las sanciones económicas y el bloqueo sobre los puertos iraníes continúan afectando la economía de ese país. Analistas estiman que las restricciones generan pérdidas superiores a los 200 millones de euros diarios, situación que incrementa la presión para alcanzar un acuerdo que permita reactivar el comercio marítimo.
Especialistas consideran que un eventual entendimiento podría ser aceptado por Estados Unidos únicamente si Irán limita el cobro a servicios marítimos o ambientales y renuncia a imponer peajes obligatorios por el tránsito de embarcaciones, ya que esa medida podría contravenir el derecho internacional y sentar un precedente para otros pasos estratégicos en el mundo.





