El nuevo club de millonarios que prospera bajo el Gobierno de Nayib Bukele

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Ernesto Sanabria, secretario de Prensa del Gobierno de Nayib Bukele, representa uno de los casos más llamativos del surgimiento de una nueva élite económica en El Salvador. Su patrimonio pasó de 269 mil 884 dólares en 2019, cuando Bukele asumió la Presidencia, a más de dos millones de dólares en 2026.

El crecimiento patrimonial no se limita a Sanabria. Investigaciones periodísticas y declaraciones patrimoniales reveladas recientemente muestran un aumento significativo de la riqueza entre funcionarios, colaboradores y familiares cercanos al presidente salvadoreño.

Durante los primeros siete años de su Gobierno, Bukele y su familia adquirieron 34 nuevas propiedades y multiplicaron por doce la extensión de las tierras en su poder, con un valor estimado superior a los diez millones de dólares.

De acuerdo con las declaraciones patrimoniales del mandatario, su capital pasó de 964 mil 546 dólares en 2012, cuando inició su carrera política, a 4 millones 466 mil 478 dólares en 2026. Esto representa un incremento de 363%.

El análisis de las declaraciones de 75 funcionarios públicos muestra que al menos 21 incrementaron su patrimonio hasta en 713% en un periodo de siete años o menos.

Entre los funcionarios con mayores aumentos aparecen la jefa de Gabinete, Carolina Recinos; el secretario de Comercio e Inversiones, Miguel Kattán; y el presidente del Banco Central de Reserva, Douglas Rodríguez. También figuran diputados oficialistas como José Robles Sorto, Kaleb Navarro y Suecy Callejas.

Kattán, identificado por medios locales como tío del presidente, pasó de un patrimonio de 403 mil 620 dólares a 3.9 millones. Sin embargo, una parte importante de ese incremento coincide con un préstamo de 3.1 millones de dólares registrado como pasivo.

Carolina Recinos aumentó su patrimonio de 182 mil 945 dólares a 1.3 millones, mientras que Douglas Rodríguez pasó de 153 mil 130 dólares a la misma cantidad durante su gestión al frente del Banco Central de Reserva.

Los funcionarios señalados fueron buscados para explicar el crecimiento de sus patrimonios, pero no respondieron a las solicitudes de información.

El historiador Héctor Lindo, profesor emérito de la Universidad de Fordham, considera que el fenómeno reproduce algunas de las prácticas utilizadas históricamente por las élites económicas salvadoreñas para consolidar su poder.

Aunque Bukele llegó a la Presidencia con un discurso contrario a la política tradicional, especialistas señalan que su Gobierno ha permitido el surgimiento de nuevos grupos económicos vinculados al poder, sin necesariamente desplazar por completo a las familias que durante décadas dominaron la economía del país.

La información sobre el patrimonio de los funcionarios salió a la luz después de años de opacidad y en medio de las presiones del Fondo Monetario Internacional.

En diciembre de 2024, el FMI acordó un préstamo de mil 400 millones de dólares con El Salvador, condicionado a ajustes fiscales y reformas relacionadas con las pensiones, los riesgos asociados al bitcoin y las políticas de transparencia.

Como parte de estos compromisos, el Gobierno abrió parcialmente la consulta de las declaraciones patrimoniales. Sin embargo, el portal habilitado presenta información limitada y dificultades de acceso.

Funcionarios consultados bajo condición de anonimato aseguraron que el sistema para declarar bienes es flexible y permite que cada servidor público registre la información proporcionada sin mecanismos suficientemente robustos de verificación.

La bonanza también ha estado acompañada por cuestionamientos sobre el financiamiento recibido por funcionarios cercanos al oficialismo.

Investigaciones de medios salvadoreños han señalado al Banco Hipotecario por otorgar préstamos millonarios a personas vinculadas al Gobierno que, presuntamente, no contaban con capacidad suficiente para cubrir las deudas.

El crecimiento de la nueva élite también se observa en la transformación del centro histórico de San Salvador, uno de los proyectos insignia del Gobierno de Bukele.

Desde su etapa como alcalde de la capital, el mandatario impulsó la recuperación de una zona históricamente marcada por el comercio informal. Ya desde la Presidencia, el Gobierno retiró a la municipalidad el control del centro y lo colocó bajo administración del Ejecutivo.

Miles de vendedores informales fueron desalojados y, paralelamente, comenzaron a instalarse grandes cadenas comerciales y nuevos inversionistas.

Líderes de comerciantes aseguran que algunos vendedores fueron amenazados con ser detenidos bajo el régimen de excepción si se negaban a abandonar las calles. El Gobierno ha utilizado esta medida desde 2022 como su principal estrategia contra las pandillas.

La transformación disparó el valor de las propiedades comerciales y habitacionales de la zona. Entre quienes adquirieron inmuebles se encuentran Karim y Yuseff Bukele, hermanos del presidente, además de inversionistas vinculados al sector de las criptomonedas.

Los hermanos del mandatario han defendido sus inversiones como una muestra de confianza en el desarrollo económico del país.

La llegada de nuevos capitales también ha coincidido con una mayor presencia de negocios chinos en el centro de San Salvador. Entre 2024 y 2025, las importaciones procedentes de China aumentaron 16%, mientras el país asiático financió proyectos emblemáticos como la Biblioteca Nacional de El Salvador y otras obras de infraestructura.

Sin embargo, el crecimiento económico visible en algunas zonas contrasta con el aumento de la pobreza entre una parte de la población.

De acuerdo con datos del Banco Central de Reserva citados en la investigación, más de 241 mil salvadoreños adicionales cayeron en pobreza extrema durante los primeros años del Gobierno de Bukele.

El fenómeno plantea una contradicción con el discurso que llevó al mandatario al poder en 2019. Mientras Bukele prometió romper con las élites políticas tradicionales y mejorar las condiciones de vida de la población, las cifras patrimoniales muestran el surgimiento de una nueva clase de funcionarios y empresarios cuya riqueza ha crecido durante su permanencia en el poder.

El exministro de Economía Héctor Dada considera que, una vez terminado el ciclo político del bukelismo, Bukele y su familia podrían consolidarse como parte de la nueva oligarquía salvadoreña, mientras otros integrantes de su círculo simplemente habrán alcanzado una posición económica más cómoda.

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