San Luis Potosí amanece bajo una nube gris que, aunque ya no sorprende, sí preocupa. Rogelio Flores Ramírez, investigador por México adscrito a la Coordinación para la Innovación y Aplicación de la Ciencia y la Tecnología (CIACIT) de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), alertó sobre un problema atmosférico que se ha vuelto cotidiano y que tiene consecuencias graves para la salud.
Explicó que el crecimiento acelerado del parque vehicular, la expansión industrial y la quema de biomasa en ladrilleras generan emisiones constantes. A ello se suman incendios forestales y urbanos que incrementan la carga de contaminantes en el aire.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren nueve millones de personas en el mundo por causas asociadas a la mala calidad del aire. México no es la excepción, y la capital potosina refleja esta problemática.
Contaminantes y riesgos invisibles
Entre los contaminantes criterio regulados por norma se encuentran las partículas PM2.5 y PM10, el ozono, los óxidos de nitrógeno y los óxidos de azufre. Sin embargo, el especialista advirtió que la mezcla real es más compleja e incluye hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuestos orgánicos volátiles como el benceno, así como microplásticos y nanoplásticos que transportan sustancias tóxicas.
Durante el invierno, el fenómeno de inversión térmica agrava el escenario: se forma una capa atmosférica que impide la dispersión del aire, atrapando contaminantes a nivel del suelo, justo donde respira la población.
Impacto en la salud
En el corto plazo, el aumento de ozono y partículas finas provoca inflamación en vías respiratorias. Personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o antecedentes de cáncer de pulmón son especialmente vulnerables.
A largo plazo, la exposición continua desde la infancia incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias crónicas, cardiovasculares e incluso renales, ya que la inflamación sistémica impacta distintos órganos.
Monitoreo insuficiente
En San Luis Potosí existen cuatro estaciones de monitoreo atmosférico, pero no siempre operan de manera continua ni miden todos los contaminantes establecidos en norma. El investigador señaló que el rezago tecnológico y la necesidad de actualizar la normativa federal limitan la capacidad de respuesta.
Advirtió que fortalecer el monitoreo, actualizar regulaciones y mejorar las estrategias de prevención de incendios son acciones urgentes para proteger la salud pública. Mientras tanto, la ciudad continúa despertando bajo un cielo gris que se ha vuelto parte del paisaje cotidiano.





