La protesta del IMSS va más allá del salario: trabajadores denuncian falta de equipo, especialistas y representación sindical

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El aumento salarial fue el detonante de las recientes protestas de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero sus reclamos abarcan problemas que, aseguran, enfrentan desde hace años: equipos que no funcionan, insumos que llegan tarde, falta de especialistas y una dirigencia sindical que no escucha a sus bases.

Personal inconforme volvió a movilizarse este viernes 30 de octubre para exigir un incremento del 10 por ciento directo al salario y la salida de Rafael Olivos Hernández de la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). También reclama la recuperación del régimen de jubilaciones y pensiones para quienes ingresaron bajo condiciones distintas a las de trabajadores con mayor antigüedad. 

El desacuerdo salarial comenzó con un incremento de 2.9 por ciento al sueldo base, acompañado de otras prestaciones. Después, el IMSS planteó un ajuste global de 8 por ciento: 4 por ciento al salario tabular y otro 4 por ciento en ayuda para vivienda. Los manifestantes sostienen que esa propuesta no responde a su exigencia de un aumento directo del 10 por ciento. 

Fallas que afectan el trabajo diario

Los testimonios de trabajadores de distintas áreas muestran cómo las carencias pueden aparecer en cualquier etapa de la atención. Israel Palacios, camillero en el Estado de México, relató que en una ocasión le asignaron una ambulancia sin frenos para trasladar a un paciente que necesitaba hemodiálisis. También describió camillas sin cinturones funcionales y unidades que dejan de tener luces o sirena. Cuando hay más solicitudes de traslado que ambulancias disponibles, señaló, algunos pacientes pierden citas que pueden tardar meses en reprogramarse.

La anestesióloga María Isabel Corral, de Monterrey, identificó problemas de distribución y mantenimiento. Explicó que a veces existe material dentro de una unidad médica, pero no se encuentra en el lugar donde se necesita o llega demasiado tarde. En otras ocasiones, una pieza faltante puede obligar a suspender una cirugía. Por eso, dijo, integrantes del personal terminan aportando materiales con sus propios recursos para evitar que el paciente reinicie el trámite de atención.

Desde Coahuila, el enfermero de urgencias Alejandro Borjas describió la falta de especialistas en un hospital que, según contó, amplió sus funciones para responder a la demanda de la región. Puso como ejemplo la atención de pacientes que requieren diálisis sin contar con suficientes especialistas en nefrología. A su juicio, la improvisación permite resolver algunas necesidades inmediatas, pero dificulta dar continuidad adecuada a los tratamientos.

La sobrecarga de trabajo es otra de las preocupaciones. Rocío Martínez, enfermera con 18 años de servicio, relató que los turnos adicionales y las sustituciones ayudan a complementar sus ingresos, mientras el cansancio se acumula. Recordó el caso de una paciente menor de edad cuyo traslado para un estudio se retrasó porque un tanque de oxígeno no tenía capacidad suficiente. Martínez no atribuyó a ese hecho el fallecimiento posterior de la niña, pero lo mencionó como ejemplo de las dificultades para atender una emergencia cuando falta equipo disponible.

Juan Manuel Ramírez, médico foniatra de Colima, señaló que lleva aproximadamente cinco años sin un laringoscopio funcional. En ocasiones debe enviar a sus pacientes con otro especialista que sí cuenta con equipo para examinarlos. También advirtió sobre la salida de médicos de distintas especialidades de su unidad.

Las fallas alcanzan al personal que recibe a los derechohabientes. Zuiry Hernández, asistente administrativa, explicó que suele ser el primer contacto de quienes llegan a solicitar atención y quien escucha sus reclamos cuando faltan medicamentos o se retrasa una consulta, aunque no tenga la posibilidad de resolver esos problemas.

El plan del IMSS y las dudas sobre su cumplimiento

El director general del IMSS, Zoé Robledo, anunció un programa de 12 acciones en 120 días con una inversión prevista de 11 mil 745 millones de pesos. Entre sus medidas están la incorporación a plazas de base de 10 mil 939 trabajadores eventuales y la contratación de 2 mil 500 médicos especialistas. Según el instituto, la implementación concluirá el 24 de febrero de 2027. 

Entre los trabajadores entrevistados hay quienes consideran necesarias esas medidas, pero dudan de que puedan corregir en cuatro meses carencias acumuladas durante años. Su exigencia es que los anuncios se traduzcan en equipo disponible, personal suficiente y tratamientos completos para los pacientes.

La dirigencia sindical concentra buena parte de la inconformidad. Trabajadores como Corral y Martínez colocan la recuperación de las condiciones de jubilación entre sus prioridades. Otros, como Ramírez y Hernández, sostienen que primero debe haber un cambio en la representación del sindicato para negociar y vigilar el cumplimiento de cualquier acuerdo.

Así, la continuidad de las movilizaciones no depende únicamente de una nueva cifra salarial. Para quienes protestan, la respuesta también deberá reflejarse en sus centros de trabajo y en la atención que reciben los derechohabientes.

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