El financiero estadounidense Jeffrey Epstein dispuso de al menos cuatro apartamentos en el exclusivo distrito de Kensington y Chelsea, en Londres, donde alojó a mujeres que posteriormente denunciaron haber sido víctimas de abuso sexual y trata de personas, de acuerdo con una investigación reciente de la BBC.
La reconstrucción del caso se basa en millones de documentos difundidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre los que se incluyen correos electrónicos, facturas y registros bancarios que permiten rastrear la operación del empresario en la capital británica.
Al menos seis mujeres que habitaron estos inmuebles denunciaron haber sido sometidas a abusos. Según la investigación, la mayoría provenía de países de Europa del Este y Rusia, y eran trasladadas a Londres o movilizadas hacia otros destinos donde Epstein requería su presencia.
Los hechos ocurrieron después de que la Policía Metropolitana de Londres decidiera no avanzar en las primeras denuncias presentadas contra Epstein y contra el Príncipe Andrés, señalados por Virginia Giuffre. La denunciante alcanzó posteriormente un acuerdo extrajudicial con el miembro de la realeza británica por alrededor de 14 millones de euros. Giuffre falleció en Australia en abril del año pasado.
La investigación también apunta a que algunas de las mujeres alojadas en Londres eran utilizadas para reclutar a nuevas víctimas. En varios casos, viajaban en el tren Eurostar hacia París para encontrarse con Epstein, lo que evidencia una red de movilidad internacional.
A raíz de nuevas revelaciones, autoridades británicas iniciaron indagatorias sobre el uso del aeropuerto de Stansted para el traslado de mujeres —incluidas menores de edad— en jets privados vinculados al empresario, práctica conocida como “Lolita Express”.
Datos recopilados indican que al menos 87 vuelos relacionados con Epstein operaron en aeropuertos del Reino Unido entre la década de 1990 y 2018, sin que en su momento se activaran mecanismos efectivos de investigación.
Actualmente, al menos cuatro cuerpos policiales británicos han abierto nuevas líneas de investigación derivadas del caso, incluyendo posibles vínculos financieros y de intercambio de información confidencial entre Epstein y figuras públicas.
El caso vuelve a colocar bajo escrutinio el actuar de las autoridades y la posible omisión institucional frente a una red de explotación que operó durante años en distintas ciudades del mundo.





