Colombia celebra este domingo una primera vuelta presidencial marcada por la polarización política, el desgaste del gobierno de Gustavo Petro y el ascenso de una nueva derecha radical encabezada por Abelardo de la Espriella.
Las encuestas colocan como favorito a Iván Cepeda, identificado como el aspirante cercano al proyecto político de Petro, aunque la principal expectativa se concentra en definir quién avanzará con él a la segunda vuelta prevista para el próximo 21 de junio.
El escenario más probable, según los sondeos, apunta a un enfrentamiento entre la izquierda representada por Cepeda y la candidatura ultraderechista de De la Espriella, quien ha construido una campaña inspirada en figuras como Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei.
En contraste, la candidatura de Paloma Valencia, respaldada por el expresidente Álvaro Uribe, perdió fuerza en los últimos días, principalmente por el crecimiento del voto antisistema y de “mano dura” captado por De la Espriella.
La elección ocurre tras cuatro años del primer gobierno de izquierda en la historia moderna de Colombia, encabezado por Petro, cuya administración impulsó reformas sociales, laborales y de salud que enfrentaron resistencia en el Congreso y diversos sectores económicos.
Aunque varias de sus principales propuestas quedaron incompletas o enfrentaron dificultades, Petro mantiene niveles de aprobación cercanos al 46 por ciento, impulsado por medidas como el incremento del salario mínimo y un discurso dirigido a sectores históricamente excluidos.
Sin embargo, el mandatario también llega al cierre de su sexenio en medio de cuestionamientos por problemas de seguridad, dificultades económicas, crisis en el sistema de salud y señalamientos de corrupción dentro de su gobierno.
La jornada electoral también funciona como termómetro regional para medir el avance de la nueva derecha latinoamericana, luego del ascenso de liderazgos conservadores y radicales en países como Argentina, El Salvador y Ecuador.
Mientras tanto, los candidatos de centro llegan debilitados y con posibilidades reducidas, aunque sus votantes podrían resultar decisivos en una eventual segunda vuelta.
La elección definirá si Colombia apuesta por la continuidad del proyecto político iniciado por Petro o si gira hacia una alternativa de derecha radical en medio de un país profundamente dividido.





