Olga Sánchez Cordero anunció que abandonará la vida política en 2027, al concluir la actual legislatura federal, para regresar a la academia tras una trayectoria que incluyó su paso por la Suprema Corte, la Secretaría de Gobernación y el Congreso de la Unión.
En entrevista, la exministra reconoció mantener coincidencias con el proyecto político de la llamada Cuarta Transformación, pero también expresó reservas sobre algunas de las reformas impulsadas por Andrés Manuel López Obrador y la actual presidenta Claudia Sheinbaum.
Sánchez Cordero cuestionó especialmente la reforma al Poder Judicial, al considerar que la elección de juzgadores terminó siendo “más política que técnica”, además de lamentar la salida abrupta de jueces y magistrados.
“Era un Poder Judicial sólido. Había que hacer algún tipo de reforma, sí, pero no todos eran malos ni remotamente”, sostuvo.
La jurista también criticó la desaparición de organismos autónomos y defendió la permanencia de instituciones como el Instituto Nacional Electoral (INE), el Banco de México y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Sobre el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), fue contundente: “No. Definitivamente no debió desaparecer”.
Uno de los puntos que más preocupación le generan es la reforma que permite anular elecciones por presunta injerencia extranjera. Advirtió que su redacción es demasiado amplia y puede poner en riesgo la certeza electoral.
“Cualquier opinión publicada en un medio extranjero o cualquier declaración externa podría generar interpretaciones. Es tan ambigua que es muy delicada”, afirmó.
Asimismo, cuestionó la forma en que Morena y sus aliados procesan reformas constitucionales en el Congreso.
“Me gustaría que fueran más pulcros en los procesos legislativos. No que después de 36 horas de sesión saquen una reforma en la madrugada que ni siquiera se ha leído”, declaró.
Pese a sus diferencias, Sánchez Cordero afirmó que sigue compartiendo algunos principios del movimiento oficialista, especialmente en temas de programas sociales, nacionalismo y rectoría del Estado en áreas estratégicas.
También aseguró que no se retira por desacuerdos políticos, sino por convicción personal.
“Hay que saber retirarse a tiempo. La política exige capacidades físicas e intelectuales plenas”, señaló.
La exsecretaria de Gobernación adelantó que tras dejar la política volverá a las aulas y a la reflexión académica, convencida de que todavía puede aportar a nuevas generaciones desde el ámbito universitario.





