Seis diputados chilenos impulsan un proyecto de ley denominado “Escucha tu corazón”, que busca establecer que los médicos informen a las mujeres sobre la actividad cardíaca embrionaria o fetal y les ofrezcan la posibilidad de escucharla antes de realizar un aborto.
En Chile, la interrupción del embarazo está permitida desde 2017 únicamente bajo tres causales: riesgo para la vida de la mujer, inviabilidad fetal y embarazo producto de una violación.
La iniciativa ingresó al Congreso el pasado 25 de junio y se encuentra en su primer trámite constitucional. Fue suscrita por los diputados del Partido Nacional Libertario Cristóbal Urruticoechea y Álvaro Jofré; las parlamentarias del Partido Republicano Chiara Barchiesi, Catalina del Real y Claudia Reyes; y Ximena Ossandón, de Renovación Nacional.
El proyecto propone modificar el Código Sanitario para agregar un nuevo requisito al procedimiento de interrupción del embarazo bajo las tres causales permitidas por la legislación chilena.
De acuerdo con la propuesta, antes de realizar el procedimiento el médico deberá informar a la mujer, conforme a la edad gestacional, si es detectable la actividad cardíaca del embrión o feto. Posteriormente deberá ofrecerle, “de manera verbal y directa”, la posibilidad de escucharla mediante los medios técnicos disponibles.
La iniciativa establece que la mujer podrá rechazar libremente el ofrecimiento. Sin embargo, si el médico no cumple con realizarlo, deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo. Tanto el ofrecimiento como la decisión de la paciente deberán quedar registrados por escrito en su ficha clínica.
La propuesta retoma medidas impulsadas anteriormente en otros países. En 2022, el Gobierno del primer ministro húngaro Viktor Orbán estableció que las mujeres debían acreditar haber recibido información sobre los signos vitales del feto antes de interrumpir un embarazo.
Propuestas similares fueron promovidas posteriormente por Vox en Castilla y León, España, y por Carlos Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, para casos de mujeres víctimas de violación en Río de Janeiro.
El proyecto chileno fue presentado nueve años después de la aprobación de la legislación que permitió la interrupción voluntaria del embarazo bajo tres causales. La reforma fue una de las iniciativas más representativas del segundo Gobierno de Michelle Bachelet y enfrentó una batalla ante el Tribunal Constitucional, que finalmente determinó en 2017 que no vulneraba la Constitución.
Aunque la nueva propuesta surgió desde el Congreso y no desde el Ejecutivo, fue presentada durante un Gobierno encabezado por sectores políticos contrarios al aborto.
El diputado Cristóbal Urruticoechea, uno de los principales impulsores de la iniciativa, cuestionó la aprobación de las tres causales y afirmó que significó “convertir el crimen en ley”.
“Seguiremos dando todas las batallas necesarias para, en lo posible, terminar con este flagelo”, declaró el legislador.
La propuesta también provocó críticas. Antonia Orellana, exministra de la Mujer y Equidad de Género durante el Gobierno de Gabriel Boric, calificó la iniciativa como “una crueldad legislativa”.
Orellana cuestionó que la medida también se aplique a mujeres y niñas embarazadas como consecuencia de una violación, así como a quienes enfrentan embarazos inviables o situaciones de riesgo vital.
“¿Realmente es necesario hacer eso a quien sabe que el fruto de su embarazo no sobrevivirá? ¿O a la mujer en riesgo vital y, por tanto, en procedimiento de emergencia?”, cuestionó.
La iniciativa “Escucha tu corazón” deberá continuar su discusión legislativa antes de una eventual aprobación y entrada en vigor.





